El Tribunal Supremo de Israel es creación de una de las familias de la élite: los Rothschilds. En sus negociaciones con Israel, acordaron donar el edificio bajo tres condiciones: los Rothschilds eligirían la parcela de tierra, utilizarían su propio arquitecto y nunca nadie sabrá el coste de la construcción. Las razones de esas condiciones son bastante evidentes: el edificio de la Corte Suprema de Justicia es un Templo Masónico Religioso construido por la elite, para la élite.

Construido en 1992, la Corte Suprema de Israel se encuentra en Jerusalén, delante del Knesset (parlamento israelí). Su arquitectura peculiar ha ganado alabanzas debido a la oposición de los arquitectos de lo viejo contra lo nuevo, la luz frente a la sombra y las líneas rectas frente a las curvas. Casi todos los críticos y periodistas, no obstante, han omitido mencionar los flagrantes símbolos ocultos que hay en todo el edificio. Los principios masónicos e Illuminatis son físicamente encarnados en numerosos casos, lo que demuestra sin lugar a dudas quién dirige el cotarro allí.
Casa de los Rothschild
La familia Rothschild es una dinastía de alemanes con ascendencia judía que se establecieron en todo el mundo operando en la banca y las finanzas. Los hijos de Mayer Amschel Rothschild (1744-1812) se han extendido por toda Europa y se convirtieron en actores importantes de la vida social, política y económica del continente. Tejiendo vínculos estrechos con la élite de Inglaterra, Austria, Francia e Italia, los Rothschild se convirtieron en una fuerza oculta en la mayoría de los acontecimientos políticos de los últimos siglos. Historiadores independientes dicen que son parte de las 13 familias de sangre de los Illuminati, junto con los Rockefeller y la Duponts.