INFORME ESPECIAL: LA EXPULSIÓN DE MONSEÑOR WILLIAMSON DE LA FSSPX Y SU PERSECUCIÓN POR EL LOBBY JUDÍO.-
En Octubre de 2012, Monseñor Williamson fue injustamente expulsado de la Fraternidad San Pío X. Les vamos a presentar ciertos hechos que, conectándolos todos, nos llevan a concluir que la Fraternidad está siendo controlada por fuerzas extrañas, las cuales han logrado dividirla y llevarla hacia el punto de no retorno con la Roma modernista y herética, y por consecuencia, poco a poco a la pérdida de la fe.
Como muchos de nosotros sabemos, la Fraternidad solía predicar de manera clara y firme, la doctrina del deicidio y la verdad sobre el pueblo deicida. En estos últimos años, hemos visto con sorpresa e indignación que la mayoría de los artículos sobre estos temas han desaparecido de las páginas oficiales de la Fraternidad, así como de las mesas de prensa de las capillas. Casi es un tema considerado “tabú”, del cual es mejor no hablar. Inclusive, Monseñor Fellay llegó a declarar, al responder a la pregunta: ¿Este libro (El Judío en el misterio de la historia, del Padre Meinvielle) expresa el punto de vista de la Fraternidad hoy en día? “No, que yo sepa”. ¿Aprueba usted estas opiniones (del Padre Meinvielle)? “Así no, no”.
Y el Padre Bouchacourt, claramente, negó el deicidio en la ya famosa entrevista al diario Clarín (http://www.clarin.com/edicion-impresa/Fraternidad-San-Pio-catolicos-Francisco_0_1039696144.html), negación que hasta el día de hoy no ha sido retractada y a pesar de ella (¿o gracias a ella?), el Padre Bouchacourt fue promovido a Superior del Distrito de Francia, el más importante de la Fraternidad.
¿Qué ha pasado? ¿Cómo ha sido posible que la Fraternidad haya sucumbido ante el becerro de oro?
Antecedentes
La actitud de los cristianos frente al judaísmo, siempre estuvo fundada en el relato de la Pasión de los cuatro Evangelistas y en la enseñanza que sacaron de allí los Padres de la Iglesia… Es esta base teológica fundamental la que Jules Isaac (1877-1963, judío, miembro de la B’nai B’rith) quiso destruir, combatiendo el valor histórico de los relatos evangélicos y desacreditando los argumentos de los Padres de la Iglesia… El 13 de junio de 1960, Jules Isaac fue recibido por Juan XXIII a quien le solicita condenar la “enseñanza del desprecio” y sugiere la creación de una subcomisión encargada de estudiar el problema. Poco tiempo después, el señor Isaac “tuvo la alegría de enterarse que sus propuestas habían sido aceptadas por el Papa y transmitidas al Cardenal Bea para su estudio”. En 1964, esta cuestión fue sometida al concilio.
Isaac consagró dos libros a criticar y demoler estas dos bases de la enseñanza cristiana respecto al deicidio: los relatos evangélicos y la doctrina de los Padres de la Iglesia. En la primera de estas dos obras “Jesús e Israel”, publicada en 1949, Jules Isaac ataca a los Evangelistas, principalmente a San Juan y a San Mateo: “El historiador tiene el derecho y el deber de considerar los relatos evangélicos como testimonios contra los judíos… salta a los ojos por lo tanto que los cuatro Evangelistas tuvieron la misma preocupación, que fue la de reducir al mínimo la responsabilidad romana para aumentar la responsabilidad judía… La acusación cristiana en contra de Israel, la acusación de deicidio… ella misma es asesina, es la más grave, la más nociva y también la más inicua” (Jules Isaac, La enseñanza del desprecio, pág. 141). En resumen, en el relato de la Pasión revisado y corregido por Jules Isaac, los Evangelistas aparecen como mentirosos empedernidos, pero el más venenoso es, sin discusión, Mateo (quizá porque San Mateo con su Evangelio se propuso sobre todo demostrarles a los judíos que en Jesús se habían cumplido los vaticinios de los Profetas).
La Iglesia, nos dice Jules Isaac, es la única culpable; los judíos son totalmente inocentes… por lo tanto es solamente a la Iglesia a quien le incumbe hacer acto de reparación rectificando su enseñanza milenaria. Y Jules Isaac pide o más bien exige al concilio “la modificación… de las oraciones litúrgicas respecto a los judíos, particularmente las del Viernes Santo. La afirmación de que los judíos no son responsables de la muerte de Cristo. El origen del esquema conciliar Nostra Aetate, proviene de la solicitud de Jules Isaac al Vaticano, y 2041 padres conciliares estimaron que la versión de la Pasión según Jules Isaac era preferible a la de San Juan y San Mateo. Este voto, bajo las apariencias de caridad cristiana, es una etapa más en el camino del abandono del cristianismo tradicional y del regreso al judaísmo. A los ojos de los judíos, esta reforma conciliar debe ser una nueva etapa en el camino del abandono, de la dimisión, de la destrucción del tradicionalismo católico que de esta forma está siendo vaciado poco a poco de su sustancia. (León de Poncins, El judaísmo y el Vaticano, tomado del artículo de Don Curzio Nitoglia El Deicidio, pág. 14).






